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JOEL PETER WITKIN

JOEL PETER WITKIN

 JOEL PETER WITKIN

La exposición de Witkin nos lleva a una reflexión sobre el tema del yo, que aparece ligado a la idea del otro que existe en cada uno de nosotros. Es decir, una asimilación e identificación de todos esos yoes que forman la identidad de cada individuo. La idea del yo como un ser múltiple, compuesto de muchas personalidades distintas, una idea que han manejado muchos poetas como Rimbaud o Pessoa, el ser plural. La espiritualidad, la iconografía cristiana, la imagen del crucificado marcan los temas de su obra, lo fantástico se mezcla con la más cruda realidad. Es ésta un reflejo catártico de sus propios traumas infantiles como él mismo ha manifestado. Los protagonistas de sus obras son seres marcados por lo grotesco, hombres y mujeres mutilados, hermafroditas, enanos, cadáveres. Ellos se convierten en auténticos modelos fotográficos perfectos. Witkin reivindica la estética de lo feo, una belleza tabú, que se esconde, que es rechazada socialmente, convierte al monstruo en un icono de belleza y trata de borrar nuestros prejuicios hacia la sexualidad y los estereotipos. Para Witkin, el alma está presa en el cuerpo y la única manera de exteriorizarse es a través de los actos que dicta el pensamiento. El hombre es capaz de modificar la materia y de convertir algo finito en infinito, es la forma de perpetuarse que tiene el alma en el tiempo.

Fotografía compleja, cargada de símbolos

Dentro de este marco aparece la obra de Joel- Meter Witkin, una fotografía compleja, cargada de símbolos, de alegorías, con un tratamiento de la imagen y de la técnica muy laboriosa. La técnica que emplea para realizar sus obras parte siempre de un boceto, en el que escoge el tema, los objetos que va a utilizar y el decorado más adecuado. Su arte es un arte ritual, teatral, en el que usa máscaras, antifaces, telones, es una puesta en escena de unos personajes que él adapta a su idea mental preconcebida. Un vez revelada la foto, la modifica según conveniencia, interviene en ella, añadiendo y quitando cosas, y a través de preparados químicos altera el negativo para darle el aspecto final. Es un proceso laborioso que puede durar varios días.

Su fotografía está muy marcada por una concepción plástica muy pictórica, no sólo en la técnica, también en su constante alusión a grandes obras de la pintura, a grandes nombres como Velázquez, el Bosco, Picasso, y su búsqueda de una escenografía, de una composición elaborada , muy pensada, poco dada a la improvisación.

Constantes las referencias a la sexualidad

Los temas son tratados con gran barroquismo y hacen alusión a lo obsceno, lo grotesco, lo monstruoso, lo perverso. Son constantes las referencias a la sexualidad, a lo moralmente obsceno, o lo depravado, al mundo del fetichismo. Este gusto por lo mórbido, lo fúnebre lo repulsivo, alude al fin de la idea tradicional de belleza y su representación. Pone de manifiesto aquello que nos fascina de nuestros miedos, de nuestros prejuicios, de lo desconocido, de lo oculto, de lo misterioso, de lo fantástico, de lo monstruoso y lo deforme, que nos produce un sentimiento de belleza que trasciende y que puede ser considerado así porque el hombre está distanciado de esta realidad, es esa idea de lo sublime, tantas veces usada en el arte. Es una especie de placer estético que se encuentra en la contemplación de lo feo. A través del arte, lo perverso, lo degradante, la muerte, la mutilación, la muerte se convierte en algo bello esteticamente. La obra de Joel- Meter Witkin produce en el espectador muchas contradicciones, discursos enfrentados, estremece, fascina, conmueve, desagrada, repele, sorprende…

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